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Publicado: 14 de noviembre de 2017

El dolor en la historia (II): Grecia y Roma

En Grecia, la medicina comenzó la búsqueda de una explicación de las enfermedades basada en la observación y la racionalidad. Considerando los síntomas para formular un diagnóstico y ofrecer el tratamiento más adecuado.

Existen evidencias arqueológicas del consumo de semillas de opio durante las guerras troyanas (1200 a.C.) por los ejércitos griegos. La primera piedra organicista de dolor la pusieron algunos sabios griegos, quienes defendieron la tesis de que el cerebro era el órgano regulador de las sensaciones y dolor. Macaón y Podalirio, que atienden a los heridos griegos en la guerra de Troya, son los dos primeros médicos griegos cuyo nombre conocemos. La Ilíada los recuerda como «dos buenos médicos» en el ejército del rey Agamenón. Son hijos del famoso Asclepio (en latín Esculapio), más tarde venerado como dios de la medicina, y héroes muy apreciados tanto por su valor guerrero como por su servicial saber quirúrgico.

  • 460-377 a.C. Hipócrates, gran físico griego, planteaba el dolor como una alteración del equilibrio normal del organismo, que yacía en el corazón. En su isla natal de Cos fundó la escuela profesional que llevaría su nombre y donde compuso los primeros «tratados hipocráticos», que son el origen del Corpus hipocrático, una variada colección de casi sesenta textos médicos que formaron una biblioteca pionera especializada en la teoría y la práctica de la curación.


    Para combatir el dolor hacia uso de la “spongia somnifera” (esponja soporífera), una esponja de mar impregnada con una preparación de opio, beleño (actualmente llamada escopolamina) y mandrágora. Hipócrates decía que, una vez reconocida la lesión, el cirujano debía “preparar adecuadamente el campo, colocarse en un lugar bien iluminado, tener las uñas cortas y ser hábil en el manejo de los dedos, sobre todo el índice y el pulgar”. Esta “técnica anestésica inhalatoria“ se utilizó durante muchos siglos cayendo en desuso a mediados del siglo XVI. El mismo Hipócrates describe el uso de la corteza del sauce blanco, precursor del ácido acetilsalicílico, y lo recomendaba para aliviar dolencias de parto.
  • 400 a.C. Platón y Demócrito referían que el dolor era una intrusión de partículas en el alma, y, para ellos, estaba en el corazón.
  • 384 a.C. Aristóteles fue el primero en plantear el dolor como una alteración del calor vital del corazón, a su vez determinado por el cerebro. De esta deducción se encaminaba a entender el sistema nervioso central (SNC), siendo el corazón motor y origen de dolor.
  • Herófilo y Erasístrato, entre 315 y 280 a.C., defendían la postura aristotélica del dolor señalando el cerebro como órgano vital. Esta teoría se mantendría viva durante casi 23 siglos.
  • En los inicios de la era cristiana, (50 d.C.), el filosofo y médico Dioscórides, también llamado Pedanio, fue el primer hombre en usar el término “anaisqhsia” (anaiszesía), para describir los efectos similares a los narcóticos de la planta mandrágora. Íntimamente se encuentra relacionada la anestesia moderna con el dolor pues, según la Sociedad Americana de Anestesiólogos: “la anestesiología es la práctica de la medicina dedicada al alivio del dolor y al cuidado total del paciente antes, durante y después de la cirugía”. Dioscórides hizo familiar el uso de vino de mandrágora (mandrágora hervida en vino) como técnica anestésico-quirúrgica por toda la sociedad griega. Su actividad cotidiana era la de clínico y como tal, se orientó casi exclusivamente al tratamiento de pacientes, proponiendo incluso descargas eléctricas de anguilas (Torpedo marmorata) para tratar las neuralgias.

Roma reemplaza a Grecia como gran centro neurálgico social mediterráneo, quedando profundamente influenciado por la medicina griega.

  • En el siglo I, Aulus Cornelius Celsus, el Cicerón de la Medicina, escribió “De Medicinae”. En esta obra afirmaba: “el cirujano debe tener mano firme, no vacilar nunca, siendo tan diestra la izquierda como la derecha, vista aguda y clara, aspecto tranquilo y compasivo, ya que desea curar a quienes trata y, a la vez, no permitir que sus gritos le hagan apresurarse más de lo que requieren las circunstancias, ni cortar menos de lo necesario. No debe permitir que las muestras de dolor del paciente causen la menor mella en él ni en lo que hace”. Mezclaba y hervía hojas de sauce blanco con vinagre para tratar prolapsos uterinos.
  • Galeno (130-200 d.C.), nacido en Pergamum, capital de Asia Menor, empezó a estudiar medicina a los 16 años. Su contribución al entendimiento del dolor y descripción del sistema nervioso relacionándolo directamente con el cerebro ha sido extremadamente avanzada para su época. Negaba la idea de un alma inmortal causante de dolor, con lo que fue considerado anticristiano e ignorado su doctrina. Definía el dolor como una sensación originada en el cerebro y utilizaba hojas de plantas como apósitos para úlceras y heridas abiertas. Con él nace la polifarmacia.

BIBLIOGRAFÍA

  1. J. Pérez-Cajaraville, D. Abejón, J. R. Ortiz y J. R. Pérez. et al. El dolor y su tratamiento a través de la historia. Rev. Soc. Esp. Dolor. 12: 373-384, 2005.

  2. El dolor en la historia. Rev. Soc. Esp. Dolor. 6: 261-262, 1999.

  3. Crónica de la medicina. Heinz Schott (dir.). Plaza & Janés, 1995

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