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Publicado: 04 de abril de 2016 Última Revisión: 27 de abril de 2017

Lumbalgia y Dolor lumbar

El dolor lumbar o lumbalgia se manifiesta habitualmente por una distensión muscular lumbar y puede variar de una molestia leve a un dolor fuerte e incapacitante, según el grado de la distensión y de los espasmos musculares lumbares provocados por la lesión.

La zona lumbar o parte baja de la espalda donde más se manifiestan los dolores de espalda, incluye las cinco vértebras lumbares (denominadas L1-L5), que sostienen la mayoría del peso de la parte superior del cuerpo. Los espacios entre las vértebras se mantienen por almohadillas redondas de cartílago esponjoso, conocidas como discos intervertebrales. Los discos actúan como amortiguadores a lo largo de la columna vertebral para proteger los huesos a medida que el cuerpo se mueve. Las bandas de tejido llamadas ligamentos, mantienen las vértebras en su lugar y los tendones conectan los músculos a la columna vertebral. Hay 31 pares de nervios enraizados en la médula espinal, que controlan los movimientos del cuerpo y transmiten las señales del cuerpo al cerebro.

Factores de riesgo del dolor lumbar

Los factores de riesgo que pueden incrementar la posibilidad de padecer dolor lumbar incluyen:

  • Edad: la primera manifestación del dolor lumbar suele presentarse entre los 30 y 50 años, incrementándose los episodios con la edad.
  • Estado físico: el dolor lumbar es más común entre las personas que no están en buen estado físico.
  • Embarazo: se produce como consecuencia de los cambios en la pelvis y el aumento de peso. Estos síntomas casi siempre desaparecen después del parto.
  • Aumento de peso: el sobrepeso, la obesidad o aumentar rápidamente una cantidad significativa de peso puede poner mayor presión sobre la espalda y causar dolor lumbar.
  • Factores genéticos: algunas causas de dolor lumbar, tales como la espondilitis anquilosante, una forma de artritis que involucra la fusión de las articulaciones de la columna y causa alguna inmovilidad de la columna vertebral, tienen un componente genético.
  • Factores de riesgo ocupacionales: el tener un trabajo que requiera levantar, empujar o halar cosas pesadas, especialmente cuando involucra torcedura o vibración de la columna, puede causar lesiones y dolor lumbar. Un trabajo inactivo o un trabajo de escritorio también puede causar o contribuir al dolor, especialmente si la persona tiene una mala postura o se sienta todo el día en una silla sin suficiente soporte lumbar.
  • Factores de salud mental: los problemas de salud mental preexistentes, tales como la ansiedad y la depresión, pueden influir en cómo o cuánto la persona se enfoca en su dolor, así como en su percepción de la gravedad del mismo. El dolor que se vuelve crónico también puede contribuir al desarrollo de dichos factores psicológicos. El estrés puede afectar al cuerpo de muchas maneras, incluso causando tensión muscular.

La gran mayoría de los dolores lumbares son de naturaleza mecánica. En muchos casos, el dolor lumbar se asocia con la espondilitis, un término que se refiere a la degeneración generalizada de la columna asociada con el desgaste normal que se produce en las articulaciones, los discos y los huesos de la columna vertebral a medida que las personas envejecen.

Algunos ejemplos de causas mecánicas del dolor lumbar incluyen:

  • Los esguinces y las distensiones musculares son responsables del dolor lumbar más agudo. Los esguinces son causados por el estiramiento excesivo o el desgarro de los ligamentos, mientras que las distensiones musculares son desgarros en el tendón o en el músculo.
  • La degeneración vertebral debido al desgaste del disco es una de las causas mecánicas más comunes del dolor lumbar y ocurre cuando los discos, que usualmente son elásticos, pierden su integridad durante el proceso normal de envejecimiento. La degeneración del disco intervertebral es una de las causas mecánicas más comunes del dolor lumbar.
  • Los discos herniados o rotos pueden ocurrir cuando los discos intervertebrales se comprimen y se salen de su lugar (hernia discal) o se rompen causando dolor lumbar.
  • La radiculopatía ocurre cuando la raíz del nervio de la médula espinal se comprime, inflama o lesiona. Cuando la raíz del nervio se comprime, el dolor, entumecimiento o sensación de hormigueo viaja o se irradia a otras áreas del cuerpo atendidas por ese nervio.
  • La ciática es una forma de radiculopatía causada por la compresión del nervio ciático, es decir, el nervio grande que pasa por las nalgas y se extiende por la parte trasera de la pierna. Esta compresión causa dolor lumbar quemante o parecido al choque combinado con dolor en las nalgas y hacia abajo por la pierna, ocasionalmente llegando al pie. En los casos más extremos, cuando el nervio está pellizcado entre el disco y un hueso adyacente, los síntomas no son solamente dolor, sino que también aparece entumecimiento y debilidad muscular en la pierna debido a la interrupción en la transmisión de señales que viajan por el nervio.
  • La espondilolistesis ocurre cuando una vértebra de la parte baja de la columna se desplaza de su lugar, pinchando los nervios que salen de la columna vertebral.
  • Una lesión traumática, como por ejemplo debido a algunos deportes, accidentes automovilísticos o una caída, puede lesionar los tendones, los ligamentos o el músculo y causar dolor lumbar. Una lesión traumática también puede causar compresión excesiva de la columna, lo que a su vez puede hacer que se rompa o se hernie un disco intervertebral y ejerza presión sobre cualquiera de los nervios enraizados en la médula espinal. Cuando los nervios espinales se comprimen y se irritan, pueden causar dolor lumbar y ciática.
  • La estenosis espinal es un estrechamiento de la columna vertebral que pone presión sobre la médula espinal y los nervios y puede causar dolor o entumecimiento al caminar y con el tiempo debilidad en las piernas y pérdida sensorial.
  • Las irregularidades esqueléticas, que incluyen escoliosis, una curvatura de la columna vertebral que no suele causar dolor hasta la adultez media; lordosis, un arco anormalmente acentuado en la zona lumbar; y otras anomalías congénitas de la columna vertebral.

El dolor lumbar rara vez se relaciona con enfermedades subyacentes graves, pero cuando éstas se producen, requieren atención médica inmediata. Las afecciones subyacentes graves incluyen:

  • Las infecciones no son una causa común de dolor lumbar, sin embargo, las infecciones que involucran las vértebras (osteomielitis), los discos intervertebrales (discitis) o las articulaciones sacroilíacas que conectan la parte inferior de la columna a la pelvis (sacroileítis), pueden causar dolor.
  • Los tumores son una causa relativamente rara de dolor lumbar. Algunas veces, los tumores comienzan en la espalda, pero más a menudo aparecen allí como resultado de un cáncer que se ha diseminado desde otra parte del cuerpo.
  • El síndrome de cola de caballo (Cauda equina) es una complicación grave, pero poco frecuente de un disco roto. Se presenta cuando el material del disco se mete hacia el canal espinal y comprime el plexo lumbar y sacro, causando la pérdida de control de la vejiga y del intestino. Si este síndrome se deja sin tratar puede causar una lesión neurológica permanente.
  • Los aneurismas aórticos abdominales ocurren cuando el gran vaso sanguíneo que suministra sangre al abdomen, la pelvis y las piernas se agranda de manera anormal. El dolor lumbar puede ser una señal de que el aneurisma se está agrandando y de que se debe evaluar el riesgo de ruptura.

Los cálculos renales pueden causar dolor agudo en la parte baja de la espalda, por lo general, en un solo lado. Otras enfermedades subyacentes que predisponen a las personas al dolor lumbar incluyen:

  • Las enfermedades inflamatorias de las articulaciones también pueden causar dolor lumbar. Estas enfermedades incluyen la artritis, incluso la osteoartritis y la artritis reumatoide, así como la espondilitis, una inflamación de las vértebras. La espondilitis también se conoce como espondiloartritis o espondiloartropatía.
  • La osteoporosis es una enfermedad metabólica de los huesos caracterizada por la disminución progresiva de la densidad y la fuerza de los mismos, que puede llevar a fracturas dolorosas de las vértebras.
  • La endometriosis es la acumulación de tejido uterino en lugares fuera del útero.
  • La fibromialgia es un síndrome de dolor crónico caracterizado por dolor muscular generalizado y fatiga.

Tratamiento

El tratamiento para el dolor lumbar generalmente depende de si el dolor es agudo o crónico. En general, se recomienda la cirugía sólo si existe evidencia de empeoramiento de la lesión de los nervios y cuando las pruebas de diagnóstico indican cambios estructurales para los que se han desarrollado procedimientos quirúrgicos correctivos.

A continuación, algunos de los tratamientos usados convencionalmente y la evidencia que los apoya:

  • Compresas calientes o frías.
  • Actividad: el reposo en cama debe ser limitado.
  • Ejercicios de fortalecimiento: más allá de las actividades diarias en general, no se recomiendan los ejercicios de fortalecimiento para el dolor lumbar agudo.
  • Fisioterapia: los programas de fisioterapia para fortalecer los grupos principales de músculos que sostienen la zona lumbar, mejorar la movilidad y la flexibilidad, y promover un posicionamiento y postura correcta a menudo se usan en combinación con otras intervenciones.
  • Medicamentos: se usan una gran variedad de medicamentos para tratar el dolor lumbar agudo y crónico.
    • Los medicamentos analgésicos son los específicamente diseñados para aliviar el dolor. Incluyen el acetaminofén y la aspirina, que no requieren receta, así como los opioides recetados como la codeína, oxicodona, hidrocodona y la morfina. Los opioides deben usarse sólo por un corto período de tiempo y bajo la supervisión de un médico.
    • Los medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE) alivian el dolor y la inflamación e incluyen formulaciones de venta sin receta (ibuprofeno, ketoprofeno y naproxeno sódico). Muchos otros, incluso un tipo de AINE llamados inhibidores de la COX-2, están disponibles sólo con receta médica. El uso a largo plazo de los AINE se ha asociado con irritación estomacal, úlceras, acidez estomacal, diarrea, retención de líquidos y, en raros casos, disfunción renal y enfermedad cardiovascular. Cuanto más tiempo se utilizen los AINE, mayor es la probabilidad de que se presenten los efectos secundarios. Hay muchos otros medicamentos que no se pueden combinar con los AINE porque alteran cómo el cuerpo procesa o elimina otros medicamentos.
    • Los anticonvulsivos, medicamentos principalmente usados para tratar las convulsiones, pueden ser útiles para tratar a las personas con radiculopatía y dolor radicular.
    • Antidepresivos, como los tricíclicos y los inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina, han sido comúnmente prescritos para el dolor lumbar crónico pero, de acuerdo con una revisión de los estudios que evalúan sus beneficios, no se han comprobado sus beneficios para el dolor lumbar no específico.
    • Los contrairritantes, como cremas o aerosoles de aplicación tópica, estimulan los nervios de la piel para dar una sensación de calor o frío con el fin de aliviar la sensación de dolor. Los analgésicos tópicos reducen la inflamación y estimulan el flujo de sangre.
    • La acupuntura es moderadamente eficaz para el dolor lumbar crónico.
    • Biorretroalimentación se usa para tratar muchos problemas de dolor agudo, más notablemente el dolor lumbar y de cabeza. La terapia implica la aplicación de electrodos a la piel y el uso de una máquina de electromiografía que permite a las personas estar alerta y autorregular su respiración, tensión muscular, frecuencia cardiaca y temperatura de la piel.
    • Las terapias de bloqueo del nervio intentan aliviar el dolor crónico mediante el bloqueo de la conducción nerviosa entre áreas específicas del cuerpo. Los enfoques del bloqueo del nervio varían desde inyecciones de anestésicos locales, toxina botulínica o esteroides en los tejidos blandos o articulaciones afectadas, hasta bloqueos más complejos de la raíz del nervio y estimulación de la médula espinal.
    • Las inyecciones epidurales de esteroides son una opción a corto plazo comúnmente empleada para tratar el dolor lumbar y la ciática asociados con la inflamación.
    • La estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (ENET) implica el uso de un dispositivo con batería que consta de electrodos colocados en la piel sobre el área del dolor y que genera impulsos eléctricos diseñados para bloquear las señales de dolor que vienen de los nervios periféricos.
    • Cirugía: cuando otros tratamientos fallan, la cirugía puede ser considerada una opción para aliviar el dolor causado por graves lesiones musculoesqueléticas o la compresión del nervio. Pueden pasar meses después de la cirugía antes de que el paciente se recupere completamente y podría sufrir una pérdida permanente de la flexibilidad.

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