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Publicado: 06 de abril de 2016 Última Revisión: 13 de septiembre de 2017

Fibromialgia y alimentación

Cada paciente debe aprender a comer bien respetando el equilibrio de la balanza energética que asegura el mantenimiento permanente del peso saludable, tan beneficioso para mejorar la sintomatología de su enfermedad crónica.

La fibromialgia es un síndrome caracterizado por un estado doloroso crónico y generalizado que los pacientes localizan, sobre todo, en el aparato locomotor. Presenta una exagerada hipersensibilidad en múltiples puntos predefinidos (cuello, hombros, región lumbar, caderas, codos y rodillas) sin alteraciones orgánicas demostrables.

Típicamente se relaciona con una gran variedad de síntomas, entre los que destacan, la fatiga persistente, el sueño no reparador, la rigidez generalizada y los síntomas ansioso-depresivos.1

De forma sencilla, la fibromialgia se produce cuando el umbral del dolor disminuye. Es decir, cuando se perciben como dolorosos aquellos estímulos que no lo son. Lo que aún se desconoce, es la causa que origina esta disminución del umbral del dolor, pero se piensa que pueden estar implicados muchos factores. Mientras que unas personas desarrollan la fibromialgia sin una causa aparente, en otras comienza después de una infección, un accidente de coche o por situaciones de estrés.1

Aún no existe una cura para la fibromialgia, pero el tratamiento consiste en disminuir el dolor y tratar los síntomas acompañantes para, de este modo, aumentar la calidad de vida de los pacientes. Por un lado, se pueden tomar medidas rutinarias para evitar los factores que agraven los síntomas. También puede optarse por tratamientos farmacológicos empleando analgésicos, antidepresivos, ansiolíticos y relajantes musculares.2 Una encuesta realizada a pacientes con fibromialgia reveló que en el 42% de los pacientes los síntomas se agravaban después de tomar algunos alimentos.3

Determinadas modificaciones en la dieta han demostrado ser eficaces en el manejo de la fibromialgia. En un estudio controlado a un grupo de pacientes con fibromialgia, se le prescribió seguir con una dieta regular y a otro grupo se le prescribió una dieta vegetariana basada únicamente en alimentos crudos, como frutas, hortalizas, nueces, semillas, legumbres y cereales (por ejemplo, copos de avena).4 La dieta también contenía algunos alimentos fermentados, como el yogur de avena, bebida fermentada hecha de bayas, y varios tipos de vegetales fermentados como la col. Tras tres meses de seguimiento, los pacientes con la dieta vegetariana experimentaron una reducción significativa en el peso corporal, dolor, rigidez matutina, el uso de analgésicos, depresión, y en el número de puntos de fibromialgia doloridos, en comparación con los que continuaron a seguir sus dietas regulares.4 Esto sugiere que la síntesis de prostaglandinas puede ser un factor importante que contribuya en la fibromialgia, pues una dieta alta en grasa animal estimula la producción de prostaglandinas de serie 2 (contienen dos dobles enlaces), conocidas por promover la inflamación y dolor en pacientes con artritis.5

Algunos suplementos nutricionales también han demostrado ser eficaces. El 5-hidroxi-triptófano (procedente de semillas de Griffonia simplicifolia) es un precursor de la serotonina y ha demostrado reducir muchos síntomas como la depresión, la ansiedad, el insomnio y el dolor.6 La S-adenosilmetionina interviene en muchas reacciones bioquímicas para la síntesis natural de serotonina ayudando a disminuir el dolor, la inflamación y la depresión.7,8 Un suplemento con melatonina ayudaría a conciliar mejor el sueño y a disminuir el dolor de algunos sitios.9 Otros suplementos útiles son el magnesio y el ácido málico, los cuales pueden reducir la tensión muscular.10 También hay alimentos ricos en magnesio como los espárragos, las espinacas y las legumbres.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Sowers MR, McConnell D, Jannausch M, et al. Estradiol and its metabolites and their association with knee osteoarthritis. Arthritis Rheum. 2006;54(8):2481-7.
  2. Nowatzky J, Howard R, Pillinger MH, et al. The role of uric acid and other crystals in osteoarthritis. Curr Rheumatol Rep. 2010;12(2):142-8.
  3. Denoble AE, Huffman KM, Stabler TV, et al. Uric acid is a danger signal of increasing risk for osteoarthritis through inflammasome activation. Proc Natl Acad Sci U S A. 2011;108(5):2088-93.
  4. McAlindon TE, Jacques P, Zhang Y, et al. Do antioxidant micronutrients protect against the development and progression of knee osteoarthritis? Arthritis Rheum. 1996;39(4):648-56.
  5. Knott L, Avery NC, Hollander AP, et al. Regulation of osteoarthritis by omega-3 (n-3) polyunsaturated fatty acids in a naturally occurring model of disease. Osteoarthritis Cartilage. 2011;19(9):1150-7.
  6. Davidson RK, Jupp O, de Ferrars R, et al. Sulforaphane represses matrix-degrading proteases and protects cartilage from destruction in vitro and in vivo. Arthritis Rheum. 2013;65(12):3130-40.
  7. Bartels EM, Folmer VN, Bliddal H, et al. Efficacy and safety of ginger in osteoarthritis patients: a meta-analysis of randomized placebo-controlled trials. Osteoarthritis Cartilage. 2015;23(1):13-21.
  8. Kurz B, Jost B, Schünke M. Dietary vitamins and selenium diminish the development of mechanically induced osteoarthritis and increase the expression of antioxidative enzymes in the knee joint of STR/1N mice. Osteoarthritis Cartilage. 2002;10(2):119-26.

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