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Publicado: 06 de abril de 2016 Última Revisión: 23 de agosto de 2017

La musicoterapia en el tratamiento del dolor

Musicoterapia es la utilizacion de la música y/o de sus elementos (sonido, ritmo, melodía y armonía) en el proceso destinado a facilitar y promover la comunicación, el aprendizaje, la movilidad, la expresión, la relajación, etc.

La Musicoterapia es la utilización de la música y/o de sus elementos (sonido, ritmo, melodía y armonía) por un especialista cualificado, con el fin de asistir a las necesidades físicas, psíquicas, sociales y cognitivas del individuo.

Hay dos tipos principales de tratamientos con música: musicoterapia y medicina con música.

  • La musicoterapia la brinda un especialista (musicoterapeuta). La música que se usa puede ser en vivo o grabada. La terapia puede incluir improvisación musical, componer música, escribir canciones y cantar, y relajarse con la música. El musicoterapeuta basa el tratamiento en sus necesidades, como controlar el dolor, disminuir la ansiedad o aprender nuevas habilidades para hacer frente a situaciones difíciles.
  • La medicina con música consiste en escuchar música (habitualmente música grabada) para desviar la atención del dolor. La medicina con música la guía un profesional médico sin capacitación especial en musicoterapia.

La musicoterapia tiene como fin promover o restablecer la salud de las personas, satisfaciendo sus necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas y promoviendo cambios significativos en ellas. A nivel físico ayuda a mantener la movilidad de las articulaciones y aumenta la fuerza del músculo. También promueve la relajación, reduce la agitación y disminuye los niveles de ansiedad.

Desde el punto de vista psicológico refuerza la identidad y la autoestima, alivia la ansiedad y la depresión, desvía la atención del dolor y de los estímulos que provocan el estrés. Ayuda al recuerdo de momentos significativos del pasado, provee un lenguaje no verbal para expresar los sentimientos y evocar emociones. Ayuda al aprendizaje, mejora la orientación en la realidad, aumenta la capacidad de atención y concentración, y mantiene o mejora las habilidades verbales y de comunicación. En las últimas décadas se ha utilizado la musicoterapia en el tratamiento de diversas enfermedades y trastornos (como terapia complementaria) tales como esquizofrenia, amnesia, demencia, alzheimer, párkinson, depresión, problemas conductuales, trastornos del habla o cáncer.

En el caso de pacientes con cáncer, se recurre a este tipo de terapias para reducir la tensión muscular, la sensación de dolor, la ansiedad y el estrés que padecen, así como para ayudar a los pacientes a afrontar psicológica y físicamente la enfermedad y a mejorar la comunicación con la familia y amigos. De hecho, una nueva revisión del Instituto Cochrane muestra cómo las sesiones de música en estos pacientes pueden reducir su ansiedad y mejorar su estado de ánimo, reducir el dolor y, en definitiva, aumentar su calidad de vida. Así mismo, Joke Bradt del Department of Creative Arts Therapies en la Universidad de Drexel (Philadelphia, EE.UU.) afirma que “La evidencia sugiere que las intervenciones musicales pueden ser útiles como tratamiento complementario en las personas con cáncer”.

La música supone una distracción de la atención sobre otra cosa que no sea el dolor crónico y esto es clave en este tipo de dolor. La música nos atrae y retiene nuestra atención. Nos provoca diversos tipos de emociones, sobre todo si se trata de nuestro estilo de música favorito, el cual parece tener mayores efectos positivos sobre el dolor crónico y la reducción de la ansiedad, reforzando los sentimientos de control sobre dicho dolor.

Por otra parte, no solo deberíamos centrarnos en la musicoterapia como “escuchar música”, sino también en producirla. En otras palabras, tocar algún instrumento musical o cantar.

A pesar de que cada vez sabemos más sobre los beneficios del uso de la música contra el dolor crónico, la ansiedad, la depresión y otras dolencias, por el momento lo hemos aplicado poco. Seguimos sin tener en cuenta que el dolor crónico es exactamente eso, “crónico”, y que cada paciente lo sufre a su manera, llegando a aguantar puntos de dolor inimaginables para muchos.

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