Todo sobre el dolor Para pacientes y profesionales de la salud

Publicado: 24 de julio de 2017 Última Revisión: 18 de septiembre de 2017

Viajar con dolor

El dolor no debe ser una barrera a la hora de afrontar un viaje de trabajo o de ocio. Podemos desplazarnos sin miedo contemplando unas pequeñas normas que garanticen nuestro cumplimiento terapéutico y garanticen que dispongamos siempre de nuestra medicación frente a cualquier incidencia en el viaje.

El paciente que sufre dolor agudo o crónico y viaja, no puede olvidar incluir la medicación en su maleta.

¿Qué medidas hay que tener en cuenta cuando se viaja? ¿Es lo mismo viajar en coche, en avión o en barco? ¿Se deben tomar medidas especiales al cruzar la frontera?

  • Viajar en coche: es importante tener siempre a mano el equipaje y llevar apuntado el nombre del medicamento y su pauta posológica. En caso de robo, se recomienda ir a un centro médico donde puedan prescribir de nuevo los medicamentos.
  • Viajar en avión: las líneas aéreas que vuelan desde cualquier aeropuerto de la Unión Europea, permiten viajar con medicamentos sólidos si van acompañados con su receta o la prescripción médica correspondiente. En este caso, es recomendable llevarlos en el equipaje de mano.
  • Los medicamentos líquidos están exentos de las restricciones que afectan al transporte de líquidos en el equipaje de mano, siempre que su uso sea necesario durante el viaje (vuelo de ida estancia vuelo de regreso). Se deberá presentar la medicación separadamente en el control de seguridad, fuera de la bolsa transparente que se requiere para los otros líquidos. En el control  podrán pedir prueba de autenticidad. Se recomienda llevar la receta médica o justificación de su condición particular.
  • Si se necesita transportar otros utensilios médicos (jeringuillas para diabéticos, aparatos medidores, etc.) se debe avisar previamente a la compañía aérea, que informará al viajero del procedimiento a seguir. Si el material médico pudiera catalogarse como artículo prohibido en el equipaje de mano (por ejemplo, agujas) se permitirá su acceso siempre que se acredite convenientemente la necesidad de su uso en el control de seguridad. 
  • Para viajar a un país fuera de la Unión Europea, se recomienda consultar las condiciones de entrada de medicamentos en el país con la compañía aérea.
  • Viajar en barco: se deben seguir las mismas pautas que cuando se viaja en avión, a excepción de las normas de paso por la aduana que no son necesarias en este caso. A la hora de hacer la reserva del viaje, si la enfermedad supone algún riesgo, hay que informar al servicio de atención médica del barco para que estén preparados. A bordo de cada barco hay una enfermería y un servicio médico en el camarote disponible las 24 horas. La atención primaria proporcionada por los médicos a bordo o por el personal de enfermería es de pago.

Independientemente del medio utilizado para el viaje es importante tener en cuenta:

  • LLevar siempre medicación suficiente para algunos días más de los previstos, en previsión de retrasos en el viaje de vuelta. No obstante, se pueden tener problemas para entrar en otro país si lleva una cantidad excesiva de medicación, o si la transporta sin la correspondiente receta. Según lo acordado por los países europeos, una persona está autorizada a llevar consigo medicamentos para tres meses.
  • Los medicamentos deben llevarse en el equipaje de mano y no en las maletas que vayan a facturarse. Deben ir siempre en sus envases originales, donde estarán mejor protegidos de la humedad y de la luz. Llevándolos así, estarán disponibles por si fuera preciso utilizarlos durante un viaje inesperadamente largo, en una escala, o si las maletas se extravían. No deben ir en el depósito de equipajes de los aviones, porque los cambios de temperatura podrían alterarlos.
  • Evitar los pastilleros, ya que a diferencia de los envases originales, no llevan el nombre ni el prospecto de los medicamentos que contienen, ni son idóneos para conservarlos en buen estado. Además, provocan muchas suspicacias en los funcionarios de aduanas.
  • No en todos los países los medicamentos que usted utiliza tienen el mismo nombre aunque su principio activo sea el mismo. El  farmacéutico puede ayudar a confeccionar una lista de medicamentos en la que figure también la denominación genérica, en previsión de posibles pérdidas, robos o deterioros.
  • Los cambios horarios de los distintos países pueden ser un problema a la hora de acomodar la medicación los primeros días. Es importante consultar con el médico para que readapte las pautas de medicación teniendo en cuenta la diferencia horaria del día de llegada a destino y del día de regreso a su lugar de origen. En general, el cambio de horario puede suponer un problema para las personas que toman antidiabéticos orales, anticoagulantes, anticonceptivos o algunos medicamentos de dosis diaria única. A los pacientes diabéticos y epilépticos, el médico les recordará, si no lo hacen ya, que lleven un brazalete o un colgante en varias lenguas para informar de su enfermedad y de la medicación que reciben a quien tuviera que socorrerles en un país extraño. Tales pacientes pueden tener mayores riesgos de complicaciones por irregularidades de horario o alteraciones en su plan de medicación.
  • Salir de Europa: es conveniente saber que las leyes de muchos países restringen la entrada de algunos medicamentos. Por ejemplo, en la India, Pakistán, Turquía y algunos países de Oriente Medio existen listas de fármacos no permitidos. Para asegurarse de que no va a tener problemas para entrar en un país extranjero con sus medicamentos, es aconsejable que te pongas en contacto con la embajada correspondiente antes de emprender el viaje. También puede acceder a la embajada o consulado que desees, a través de la página del Ministerio de Asuntos Exteriores.
  • Llevar un informe médico será siempre la mejor garantía a la hora de pasar aduanas, en el caso de necesitar asistencia médica adicional o comprar medicamentos en los países de destino.

Es importante destacar que uno de los factores a tener en cuenta cuando se viaja es ser muy fieles al cumplimiento de las pautas posológicas que ha prescrito el médico. Es habitual despistarse con la toma de las medicinas con el cambio de actividad y lugar de residencia sobre todo en vacaciones.

Con un control adecuado del dolor y un cuidado especial a la hora de viajar con la medicación, es posible viajar con total libertad y comodidad.

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