El dolor es, probablemente, la razón más recurrente por la que los pacientes buscan ayuda médica. Sin embargo, es uno de los problemas más difíciles de tratar. Aunque muchas veces se interpreta únicamente como una señal de daño tisular, la evidencia científica muestra que el sistema nervioso participa activamente en la construcción de la experiencia dolorosa, y que factores como la ansiedad, la tristeza, o el miedo pueden aumentar su intensidad y disminuir la respuesta a los tratamientos. Mejorar el bienestar psicológico tiene un impacto positivo en el manejo del dolor, especialmente cuando es crónico.
El especialista en el manejo del dolor y cuidados paliativos, Andrés Hernández Ortiz, explica la importancia de combinar tratamientos médicos, farmacológicos, quirúrgicos o intervencionistas con los físicos y psicológicos.
