El estrés y la ansiedad están asociados con la migraña. El alto estrés y la migraña crónica se asocian con factores de estilo de vida como el uso excesivo de medicamentos, el tabaquismo, los hábitos sedentarios y la obesidad. Se ha demostrado que aplicar técnicas de manejo del comportamiento puede ayudar a reducir el estrés y mejorar el manejo de la migraña(1):
Estos cuatro métodos no son excluyentes, pueden aplicarse solos o en conjunto, y requieren una participación activa del paciente(1):
- Terapia cognitivo-conductual: junto con la migraña, mejora tanto la depresión como la ansiedad(1). Las intervenciones conductuales permiten al paciente distinguir los signos desencadenantes de la migraña y manejar la ansiedad que le genera, de forma que comprenda y modifique su conducta del dolor(2). Este método requiere paciencia, ya que los resultados se empiezan a notar alrededor de las 5 semanas de tratamiento(1).
- Mindfullness o atención plena: Tener conciencia de nuestros pensamientos, sentimientos y sensaciones en el momento presente, sin juzgarlos, mejora la intensidad y frecuencia de los dolores de cabeza, la discapacidad, la autoeficacia y la calidad de vida(1,3). Su funcionamiento podría basarse en la aceptación del dolor(1,3).
- Biorretroalimentación: Utiliza técnicas conductuales combinadas con medidas fisiológicas autonómicas (eletroemiografía, temperatura, sensores del sudor). Este tipo de técnica es realizada generalmente de la mano de un terapeuta(1).
- Técnicas de relajación: Se ha demostrado que la relajación es efectiva cuando es realizada por entrenadores profesionales, ya sea en entornos individuales como grupales. Incluyen técnicas como relajación muscular progresiva, la respiración profunda o la visualización(1).
Por tanto, el manejo del estrés es un aspecto importante en el manejo de la migraña y recomendamos que siempre consultes con un profesional que te aconseje. La confianza con tu equipo médico es también esencial para reducir la ansiedad.(1)

