Uno de los desafíos más antiguos en la historia de la medicina es intentar entender el dolor. El papel del dolor es de suma importancia ya que es el síntoma por excelencia y muchas veces guía al médico hacia el diagnóstico de un paciente.1
Sin embargo, el concepto de "dolor crónico" es reciente y se puede decir que "no atraviesa culturas ni períodos históricos". Por supuesto que la existencia de un sufrimiento no atañe en exclusividad a la práctica médica del siglo XX. Los dolores de cabeza o de espalda, los de los miembros amputados, las llamadas causalgias o neuralgias, han existido siempre.2

