La relación entre estado de ánimo y dolor
Todos los participantes ofrecieron a los investigadores sus reflexiones sobre la estrecha asociación entre salud mental y dolor, que califican de condiciones “inseparables” cuando se trata de dolor persistente.
Los pacientes hablan del dolor como algo que afecta a “cada aspecto de su vida”. Una de las cosas que más les altera es la incertidumbre sobre cuánto durará o en qué momento se presentará. También preocupa mucho a los participantes el hecho de que los demás no les crean cuando cuentan qué les pasa.
Lo que los autores proponen es que el médico preste atención a posibles síntomas de afectación del estado de ánimo para que el paciente se sienta acompañado y sepa que hay estrategias para controlar el dolor. “Es clave que sientan que se atiende a su preocupación, que se distingue entre malestar y depresión, y que se le ofrecen terapias para aliviar su situación”, escriben.
Los autores admiten que sus recomendaciones llegan en un momento en el que la carga de trabajo en las consultas de Atención Primaria es grande, pero consideran que es más eficiente abordar el dolor en beneficio de los pacientes y del propio funcionamiento del sistema, ya que las complicaciones del dolor persistente y los problemas de salud mental sin tratamiento crean complicaciones significativas.