Aunque la patogenia de la ND no ha sido claramente establecida, se sospecha que la hiperglucemia sostenida en el tiempo sería la causante del daño a los nervios periféricos2,3.
El sistema nervioso periférico incluye neuronas pequeñas desmielinizadas o fibras pequeñas, que transportan la información nociceptiva asociada al dolor y el calor2. También hay fibras grandes mielinizadas que transportan la información táctil, de presión, frío, vibración y propiocepción2. Ambos tipos de fibras utilizan la glucosa y los lípidos para producir la energía necesaria para el impulso nervioso2.
Las investigaciones más recientes han demostrado que la ND se debe a algo más que la hiperglucemia sostenida. La explicación podría estar en el síndrome metabólico, que incluye hiperglucemia, dislipemia y obesidad. En las personas con DM, la hiperglucemia y la dislipemia provocan que las mitocondrias (orgánulos celulares encargados de la producción de energía) se saturen, causando estrés oxidativo, inflamación y muerte de las neuronas con fallo axonal2. También pueden provocar la liberación de citoquinas y quimioquinas proinflamatorias que producen neurotoxicidad mediada por inflamación e inmunidad2.
Todos estos mecanismos producen inicialmente la degeneración y pérdida de las fibras pequeñas, causando disestesia, sobre todo en los pies, y dolor. Estaríamos ante la ND dolorosa o NDD2 que afecta a entre el 20% y el 50% de los pacientes con ND2,5. Los pacientes describen el dolor como quemazón, calambres, pinchazos, hiperalgesia (dolor exagerado ante un leve estímulo doloroso) y alodinia (dolor ante un estímulo que generalmente no causa dolor). Cuando la enfermedad progresa comenzaría la pérdida de las fibras grandes, con aparición de entumecimiento y pérdida de la propiocepción en los pies, que avanzaría a la parte superior de la pierna con el tiempo2. El avance de la NDD sería de distal a proximal por las extremidades2. Los síntomas suelen exacerbarse por la noche, lo que altera seriamente la calidad del sueño2.
Además, la pérdida de sensibilidad en las piernas pone a los pacientes de ND en un alto riesgo de heridas en piernas y pies, ulceraciones e infecciones, lo que aumenta la probabilidad de sufrir una amputación. Los que no presentan dolor están en mayor riesgo, debido a la ausencia del efecto de “aviso” que ofrece el dolor2. Por otra parte, la propiocepción alterada dobla el número de caídas y accidentes frente al de los pacientes con DM que no presentan ND2.
Conforme progresa, la neuropatía diabética disminuye la calidad de vida y la funcionalidad de los pacientes2. La historia natural de la neuropatía diabética dolorosa es variable y su curso clínico, impredecible. En algunos pacientes, el dolor puede mejorar después de meses o años, mientras que en otros persiste, empeora y se extiende. El mantenimiento de una hemoglobina glicosilada entre 6,5 y 7,5%, enlentece y puede incluso prevenir la progresión de la neuropatía4.