La Inteligencia Artificial Generativa (IAG) está adquiriendo un papel relevante en el ámbito de la salud. Sus posibles usos incluyen apoyar la mejora de diagnósticos, adaptar tratamientos a las características de cada paciente y optimizar la gestión de recursos para hacer más eficientes los servicios sanitarios. Entre sus aplicaciones potenciales destacan la generación de imágenes médicas a partir de datos incompletos —con impacto en costes, radiación y errores diagnósticos— y la creación automática de textos clínicos para agilizar historiales y documentación. En investigación, también puede generar modelos más precisos que aceleren el descubrimiento y diseño de nuevos tratamientos.
La visión de los profesionales refleja esta expansión: casi el 80% de los médicos ha utilizado alguna vez la IAG, aunque solo el 16% lo hace de forma habitual. Un 35% declara usar con frecuencia herramientas como ChatGPT, Copilot o Google Gemini. Los principales motivos por los que no se utilizan más son: el bajo conocimiento sobre su funcionamiento (45%) y la falta de tiempo para aprender a usarlas (41%).
En el ámbito profesional, quienes sí las emplean lo hacen sobre todo para búsqueda rápida de información (75%) y revisión bibliográfica (49%). Además, un 85% espera un impacto alto o muy alto de la IAG en su trabajo futuro, y anticipan que su uso se ampliará más allá de la información y la bibliografía, incluyendo el apoyo en el diagnóstico.
Con estos datos, desde Dolor.com hemos desarrollado una serie de micropildoras de formación, con un formato corto y sencillo, en el que abordaremos las principales dudas y necesidades sobre el uso de IA generativa por parte de los profesionales sanitarios, con un enfoque práctico en el que además presentaremos las principales herramientas disponibles actualmente.



